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Ya es primavera en mi psique (El respeto a nuestras estaciones)

Y vosotros diréis ¿ Y….?, pues hace unas semanas escribí un post que no compartí en redes sociales, ni por mail, ni por whatsapp, y es al hilo de ese post me apetece compartiros este (os dejo el link al la entrada que titulé «Es momento de hibernar«).

Este blog lleva en marcha unos pocos meses, y como todo el mundo que lanza su blog personal, yo tenía mis expectativas de una frecuencia de posts que finalmente no he podido, ni querido, mantener, y de aquí esta reflexión por escrito compartida con vosotr@s.

Es más importante para mi respetar mis ciclos, mi estacionalidad emocional, mental y/o física, que no cumplir con un objetivo cuantitativo, impersonal y que me hubiera forzado a escribir sin ganas, a compartir por obligación, y por todo ello, a ofrecer contenido sin alma y sin consciencia.

Al igual que las estaciones del año tienen su momento, su duración, y sus particularidades, nosotr@s, como personas, tenemos nuestras ciclicidades, no tan marcadas por un calendario y unas condiciones meteorológicas concretas, pero si atendemos a nuestra mente y a nuestro sentir, seguro que identificamos momentos expansivos y otros de introversión. Algunos somos más intensos en estos vaivenes, otros los viven con mayor ligereza, pero en definitiva, nadie se escapa a esta realidad, como tampoco se escapa la economía, las relaciones de pareja y cualquier proyecto del ámbito que sea.

¿Compartes conmigo esta creencia de los ciclos en la vida?

¿Eres conscientes de tus etapas a lo largo del año?

¿ Y a lo largo de la vida?

Y no hablo de los ciclos vitales, que son lógicos, marcados y etiquetados, niñez, adolescencia, edad adulta, vejez, hablo de los ciclos dentro de periodos «estables», en los que pese a que no hay ningún cambio externo, si lo hay en tu forma de percibir, entender y sentirte con los acontecimientos.

(Quiero hacer un inciso en los ciclos de la mujer, aunque no es momento de explayarme sobre esto, pero si quiero remarcar nuestras particularidad por el ciclo hormonal que nos  hace ser hembras, ese ciclo tan poco conocido, y a veces poco respetado, al que también hay que prestarle su debida atención, aceptarlo como la evidencia que es y adaptarnos a sus ritmos. De esto podéis leer y aprender mucho en un gran libro: Luna Roja de Miranda Gray)

En conclusión, para mi y para quién me lea, nos invito a respetar nuestros ciclos, a aprender de ellos y a actuar siempre en coherencia con nuestro momento, claro está que hay actividades que no podemos dejar de hacer pese a una necesidad de aislarnos un poco del mundo, pero al menos busquemos un equilibrio y seamos auténticos viviendo lo que nuestro cuerpo, mente y alma, nos muestran.

Y hablando de ciclos, y por tanto de cambios, os dejo un link a una de mis canciones favoritas, TODO CAMBIA.

Gracias por leerme, por darme tu opinión, y por escribirme, si es lo que tu momento te dice que hagas 😉

Un abrazo muy colorido y primaveral, con beso incluido.

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MEDITACIÓN, MINDFULLNES, RELAJACIÓN, SOFROLOGIA O PARARSE UN RATO A RESPIRAR PARA TOMAR PERSPECTIVA

Yo me quedo con la primera palabra, pero parece ser que se interpreta como una acción que realizan solo los orientales, con una postura perfecta, con mucho olor a incienso y con una vida de contemplación absoluta, por lo que cualquier palabra que signifique para ti pararse, tomar consciencia del cuerpo, de la respiración, de las emociones y que te ayude a tomar perspectiva de tus pensamientos, me vale para lo que voy a contarte.

Mucha gente cuando se entera de que medito a diario me dice ¿Cuándo?!Si trabajas y tienes una hija!, y si, trabajo, tengo una hija, y estudio. Y es por eso que necesito meditar, pararme a meditar, porque hoy por hoy todavía la rutina me absorbe y muchas veces pongo el piloto automático y hago las cosas por inercia, por rutina, porque mi inconsciente da las ordenes, y no por decisión expresa de mi mente consciente, porque algunos días, tras una reunión, una conversación o después de hacer un informe se me quedan sensaciones no agradables que necesito saber de dónde vienen.

Cierto es que sería agotador no automatizar ciertas cosas, lavarse los dientes, un ritual matutino, conducir, etc., pero nos hemos pasado…vamos a piñón y como digo en el título, no tomamos perspectiva ¿Realmente cada día hago lo que tengo que hacer? Tal vez me responderéis que sí, y tal vez menos de lo que quisierais, y os hago otra pregunta ¿Y cuantas cosas hacéis que no tendríais que hacer? bien porque no os corresponde realmente, porque no queréis o simplemente porque no es absolutamente necesario, pero te lo has o han impuesto… Por esta sencilla razón, por tener perspectiva para decidir qué hago, que no hago, como lo hago o como decido no hacerlo se necesita meditar.

Yo llevo más de 20 años queriendo ser una MEDITADORA, en mayúsculas, y creo que es ahora, pasando los cuarenta cuando lo he conseguido, porque sinceramente meditar es la cosa más fácil técnicamente que se puede hacer, pero la más difícil de implantar como un hábito ¿Y por qué? Mi teoría es que somos adictos a los resultados inmediatos, y hay cosas que necesitan un tiempo, que son un proceso de cambio muy profundo y sutil, que no tienen una respuesta gradual y clara, por lo que desistimos, abandonamos, y volvemos a la comodidad, a la peli en el sofá, a la cerveza con la amiga, a las redes sociales, o a lo que sea.

Y con todo esto que os quiero decir, que si ya lo habéis intentado alguna vez y no habéis conseguido convertiros en MEDITADORES, que vuelvas no a intentarlo, sino a hacerlo, y que si no os lo habéis planteado nunca, que os lo planteéis ahora, y para los dos casos os invito a realizar esta meditación, algo sencillo para comenzar, pero que estoy segura que os puede servir, esta es la meditación a la que yo vuelvo los días que me cuesta meditar en silencio o seguir la práctica que esté trabajando en ese momento, y con la maravillosa voz de José María Doria, Director de la Escuela de Desarrollo Transpersonal.

La perseverancia trae ventura.

I ching

 

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